Rutio lee en tiempo real varios sensores del vehículo por el puerto OBD2: temperatura del motor, voltaje de la batería, RPM y presión de neumáticos (si el vehículo lo soporta), lo que permite detectar problemas antes de que se conviertan en una falla mayor.

Qué sensores se pueden leer
Voltaje de batería: por debajo de 12,2V ya es señal de que conviene revisarla —el detalle de cómo leer la tendencia de caída, más útil que un umbral puntual, está en la guía de batería agotada.
Temperatura del motor: por encima de 100°C indica que el motor requiere atención, antes de que se convierta en un sobrecalentamiento real.
RPM: además de indicar el uso del motor, sirve para detectar ralentí (motor girando sin que el vehículo se mueva).
Presión de neumáticos (TPMS): en los vehículos que lo soportan, permite ver si algún neumático está por debajo de la presión recomendada.

Por qué esto importa antes de que se rompa algo
La diferencia entre mantenimiento preventivo y mantenimiento de emergencia es justamente esto: ver la señal de advertencia (batería débil, temperatura alta) antes de que se convierta en un vehículo varado en ruta.
Estos datos se combinan con los códigos DTC y el plan de mantenimiento preventivo por kilometraje para dar una vista completa de la salud del vehículo. Es, en la práctica, un control de signos vitales corriendo todo el tiempo en cada unidad de la flota, sin que nadie tenga que estar mirando el tablero para notarlo.

¿Todos los vehículos reportan todos estos sensores?
No, depende del modelo y el año —algunos exponen más datos por OBD2 que otros. Rutio confirma qué sensores están disponibles para cada vehículo específico.
¿Esto reemplaza el service programado?
No, es complementario: ayuda a detectar problemas entre un service y otro, pero no reemplaza el mantenimiento preventivo periódico.