GPS es solo ubicación y velocidad, vía satélite. Un escáner OBD2 (el que usa un mecánico) diagnostica fallas del motor leyendo códigos, pero no rastrea el vehículo ni transmite nada a distancia. Telemetría es el concepto más amplio: combina ubicación GPS con los sensores del motor leídos por OBD2, y lo transmite en tiempo real a una plataforma. Un GPS OBD2 como Rutio hace las tres cosas a la vez.
GPS: solo ubicación
Un GPS "puro" responde una sola pregunta: dónde está el vehículo, a qué velocidad y por qué camino pasó. No sabe nada del estado del motor, la batería o si hay una falla mecánica activa —eso está fuera de su alcance.

Escáner OBD2 de taller: solo diagnóstico, sin transmisión
El escáner que usa un mecánico se conecta al puerto OBD2 para leer códigos de falla (DTC) y valores puntuales de sensores en el momento de la revisión. Es una herramienta de diagnóstico local: no tiene GPS, no transmite nada a distancia y no queda instalado en el vehículo —se usa, se desconecta y listo.

Telemetría: la combinación de ambos, en tiempo real
La telemetría vehicular junta la ubicación GPS con los datos del puerto OBD2 (los mismos que lee el escáner de taller, pero de forma continua) y los transmite por red celular a una plataforma, sin intervención manual.
Un dispositivo como Rutio queda instalado de forma permanente en el OBD2 del vehículo: no reemplaza el escaneo de un mecánico para reparar una falla, pero sí detecta y avisa apenas aparece un código, algo que un escáner de taller no puede hacer porque solo se conecta puntualmente.

¿Un GPS de flota puede leer códigos de falla del motor?
Solo si además es un dispositivo OBD2, como Rutio. Un GPS que se conecta a la batería o al encendido, sin puerto OBD2, no puede leer esos datos.
¿Sirve tener un escáner de taller y un GPS OBD2 al mismo tiempo?
Sí, cumplen roles distintos: el escáner de taller es para el diagnóstico puntual de un mecánico, y el GPS OBD2 es para el monitoreo continuo y automático de toda la flota.