El ralentí es el tiempo que un vehículo pasa con el motor encendido sin moverse —esperando en un semáforo, una descarga, o simplemente estacionado con el motor prendido. Fuera de las paradas de carga/descarga legítimas, ese tiempo es combustible que se quema sin generar ningún kilómetro recorrido.

Ralentí evitable vs. necesario
No todo el ralentí es un desperdicio: hay paradas de carga o descarga donde el motor tiene que seguir encendido por necesidad operativa. El ralentí "evitable" es el que ocurre fuera de esos contextos —esperando sin motivo, con el motor prendido por costumbre.
El costo se calcula como litros desperdiciados por el tiempo en ralentí evitable, multiplicado por el precio del combustible. En Chile ese precio se mueve dentro del SIPCO (Sistema de Protección al Contribuyente ante variaciones de precios de combustibles), que la CNE actualiza semanalmente y que amortigua —pero no elimina— las subas bruscas del precio internacional. Conviene recalcular el costo del ralentí con el valor vigente esa semana, en vez de un precio de referencia desactualizado.

No es la única fuente de desperdicio
El ralentí es solo uno de varios frentes de consumo evitable —junto con el exceso de velocidad sostenido y las maniobras bruscas de aceleración y frenado— que conviene priorizar juntos por impacto económico. El detalle de cada frente y cómo combinarlos está desarrollado en la guía de cómo reducir el consumo de combustible de tu flota.
Ese cálculo de litros desperdiciados por ralentí evitable no hay que armarlo a mano: la app de Rutio ya lo traduce directo a pesos por mes, por vehículo y por conductor.

¿Cómo se distingue el ralentí "de trabajo" del desperdicio real?
Se definen ventanas horarias y ubicaciones de carga/descarga conocidas de la operación, para no contar como desperdicio el ralentí que sí es necesario.
¿Esto se ve por vehículo o por toda la flota junta?
Ambos: hay una vista agregada de toda la flota y un detalle por vehículo o conductor individual.