Este es un análisis de mercado de Estados Unidos, con precios en dólares: comparando vehículos 0 km de precio equivalente a 5 años, un eléctrico ahorra bastante en energía, pero ese ahorro puede quedar neutralizado por su mayor depreciación en ese mercado. Es un marco conceptual útil, no una predicción directa para Argentina o Chile, donde los precios de energía y patentamiento son distintos.

Los precios de referencia usados (mercado EE.UU.)
Gasolina regular: US$3,94 por galón. Electricidad residencial: US$0,188 por kWh. Un escenario combinado de carga (86% en casa, 14% en cargadores públicos, donde la carga pública cuesta cerca de US$0,41/kWh) da un costo equivalente de aproximadamente US$0,219 por kWh.
Depreciación a cinco años, por categoría de mercado (no por modelo específico): vehículos eléctricos en general 57,2%, mercado general 41,8%, SUV 44,9%, pickups 34,2%.
Estos números son de mercado, no de un modelo contra otro —una pickup eléctrica puntual puede depreciarse muy distinto de un sedán eléctrico específico como puede ser un Tesla.

Costo de circular 100 km, por categoría
Sedán: combustión (32 mpg) cuesta unos US$7,65 cada 100 km; eléctrico con carga combinada cuesta unos US$3,68 (bajando a US$3,16 si se carga solo en casa).
SUV: combustión (26 mpg) cuesta unos US$9,42 cada 100 km; eléctrico con carga combinada cuesta unos US$4,36 (US$3,74 solo en casa).
Pickup: combustión (20 mpg) cuesta unos US$12,24 cada 100 km; eléctrico con carga combinada cuesta unos US$6,54 (US$5,62 solo en casa).
En los tres casos, el eléctrico es más barato de operar por kilómetro —la pregunta es si ese ahorro alcanza a compensar la mayor pérdida de valor de reventa.

Cuándo el ahorro energético compensa la mayor depreciación
Con precio de compra equivalente entre la versión eléctrica y a combustión de cada categoría, hace falta recorrer cierta cantidad de kilómetros para que el ahorro de energía compense la diferencia de depreciación a 5 años.
Sedán: unos 136.000 km (cerca de 27.000 km anuales). SUV: unos 109.500 km (cerca de 22.000 km anuales) —la categoría donde el eléctrico compensa más rápido. Pickup: unos 242.000 km (cerca de 48.000 km anuales) —un uso mucho más intensivo, típicamente comercial.

Un ejemplo con SUV, la categoría más representativa
Dos SUV de US$45.000 al comprarse nuevos: a los 5 años y 100.000 km, el de combustión suma unos US$29.621 entre depreciación y combustible; el eléctrico suma unos US$30.101 entre depreciación y electricidad. El eléctrico todavía resulta unos US$480 más caro en ese escenario.
A los 5 años y 120.000 km, la relación se invierte: combustión suma unos US$31.504, eléctrico unos US$30.973. A partir de aproximadamente 110.000 km recorridos en el período, el eléctrico pasa a ser la opción más económica.

Qué no incluye este análisis
El cálculo no incluye mantenimiento, seguro, financiación, incentivos fiscales ni el costo de instalar un cargador domiciliario. Los eléctricos suelen tener menor costo de mantenimiento pero a veces mayor costo de seguro, por lo que ambas diferencias tienden a compensarse parcialmente entre sí.
El resultado depende mucho del modelo específico, no solo de la categoría: un eléctrico con buena reventa y carga mayormente domiciliaria puede ganar claramente la comparación; uno con fuerte depreciación y mucha carga rápida pública puede no recuperar la diferencia solo con ahorro energético.

¿Esto aplica igual en Argentina o Chile?
No directamente. Los precios de electricidad, combustible y la dinámica de depreciación de vehículos en Chile son distintos a los de Estados Unidos. Sirve como marco conceptual —qué variables importan y cómo se relacionan— pero no como una predicción de cuánto ahorrarías en tu país.
¿Por qué el resultado depende tanto del modelo?
Porque la depreciación varía mucho de un modelo a otro dentro de la misma categoría. Un sedán eléctrico con alta demanda de reventa no se comporta igual que una pickup eléctrica nueva en el mercado, aunque ambos sean "eléctricos".